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Cómo nació Santa María del Valle

Santa María del Valle no existe.

Y, sin embargo, podría existir en muchos lugares de México.

Cuando comencé a imaginar El pueblo no tiene memoria, no partí de un solo pueblo ni de una sola historia. Durante años había leído y escuchado noticias procedentes de distintos municipios: luchas por el poder local, familias que parecían heredarse los cargos, candidatos que incomodaban a quienes llevaban demasiado tiempo decidiendo, amenazas que nunca llegaban a denunciarse y muertes cuya explicación oficial dejaba más preguntas que respuestas.

Historias distintas, ocurridas en lugares distintos, pero con algo inquietantemente parecido entre ellas.

De ahí nació Santa María del Valle.

No quise retratar un municipio concreto. Preferí construir uno ficticio en el que pudieran encontrarse muchas de esas realidades: un lugar donde el poder político no empieza ni termina con una elección, porque detrás de los cargos existen relaciones, favores, intereses económicos y lealtades construidas durante generaciones.

En la novela, el asesinato de un joven político altera ese equilibrio.

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Pero la pregunta que me interesaba no era únicamente quién lo había matado.

Había otra mucho más incómoda:

¿A quién beneficiaba su muerte?

A partir de ahí surgieron los personajes, los conflictos y también el regreso de Silvia después de más de veinte años. Su vuelta me permitió mirar el pueblo desde alguien que lo conocía, pero que al mismo tiempo llevaba suficiente tiempo fuera para descubrir cuánto había cambiado y cuánto seguía exactamente igual.

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Santa María del Valle terminó convirtiéndose así en un territorio imaginario construido con fragmentos de muchos pueblos reales.

Sus calles no pertenecen a un solo lugar.
Sus personajes tampoco.

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Pero las relaciones de poder que aparecen en la novela no resultarán extrañas a quien haya observado durante suficiente tiempo la política municipal de algunos rincones de México.

La ficción me permitió hacer algo que el periodismo o la crónica no siempre permiten: tomar situaciones separadas, mezclarlas, transformarlas y preguntarme qué ocurriría si todas ellas coincidieran en un mismo pueblo.

Ese pueblo fue Santa María del Valle.

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